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Historia de una ilusión

4 enero 2009

   Hace poco apareció en mi bandeja de correo electrónico una amable invitación para publicar un artículo en este blog. Y yo, que le tengo un cariño especial a este periódico, pues acepté el ofrecimiento.

  Tal vez un título más apropiado y más riguroso para esta entrada hubiera sido “Historia de un periódico” o “Historia de un proyecto” o algo por el estilo, pero como todo lo humano está teñido de subjetividad, he decidido llamarlo “Historia de una ilusión” ¿Por qué? Pues porque, para todos los que estamos verdaderamente implicados en este periódico, El Rugido comenzó siendo eso: una ilusión. Una ilusión que esperamos que vaya creciendo día a día con el trabajo y apoyo de todos.

  Para ejemplificar un poco esta idea de la ilusión que supone este periódico para los que estamos trabajando en (y por) él, no tengo más recursos que contar qué me ocurrió a mí cuando lo descubrí.

  Yo llegué a él a través de, digamos, casualidades de la vida. Me topé con el Sr. Director a través de un foro y él mencionó este periódico y me invitó a echar un vistazo. Recuerdo que mi primera reacción fue impresionarme mucho. La vida (o el destino, o lo que sea) me había llevado a las puertas de un periódico libre creado por iniciativa estudiantil (algo que, viendo cómo está el patio, me impactó mucho). Es más, recuerdo que me quedé boquiabierta delante de mi pantalla del ordenador leyendo la 1ª edición. Después de ese “atontamiento” inicial, pensé que a mí me encantaría tomar parte de ese proyecto, pensé que rugir mis ideas y contrastarlas con otras sería una experiencia, cuando menos, enriquecedora. Y así di el primer paso en mi andadura con este proyecto.

  Cuando yo llegué parecía que El Rugido languidecía un poco. Había, sin embargo, un índice de pequeña actividad, y yo, cabezona como soy, y en colaboración con los “supervivientes”, me empeñé en que no decayera la actividad. De esa cabezonería colaboradora surgió la comunidad MSN, que pretendía atraer más rugidores al corazón de este proyecto. Y a través de esa idea nos hicimos con el actual Subdirector de Calidad. Ésta fue mi época más prolífica en materia de redacción. Lo que recuerdo con más cariño de esa época es que me bautizaron como La Rugionaria y me atribuyeron el uso de un metafórico Mazo (y no creo que haga falta que diga de quién fue la idea de rugi-bautizarme así y otorgarme una peligrosa arma, dado mi carácter). También, más tarde, se dio la primera reforma importante de los Estatutos de El Rugido.

  Sin embargo, lo de la Comunidad MSN no fue suficiente. No se pueden esperar siempre resultados a la primera, así que luego vino la idea de la RugiRed, que no fue mía pero en la que participé (y participo) activamente. Esta idea pretendía extender las influencias rugidoras por el mundo de blogs, fotologs y spaces, debido a la fama de la que disfrutan las plataformas en las que los usuarios interaccionan entre sí a través de la publicación de entradas.  Esta idea fue más exitosa que la anterior, hicimos nuevos fichajes (por ejemplo Compañero de Viaje, que participaría activamente en los debates de la Comunidad MSN) y conseguimos dar a conocer un poco nuestras ideas.  También fue una época de aprender y de debatir ideas, porque encontramos unos cuantos blogs muy interesantes.

  De hecho, creo que a través de una especie de “mutación” de la idea de la RugiRed, surgió esta reforma actual de modificar el formato de publicación a través de un blog. Pero como esto es más actual y aún precisa algo de rodaje, creo que la mejor forma de saber en qué consiste y cómo funciona es que vosotros, queridos lectores, os dediquéis a cotillear el Claustro y a marear al Sr. Director y al gabinete de dirección con preguntas (pero no les mareéis demasiado, que los necesitamos vivos)

  Y ahora, un año y diez meses después de mi llegada, estoy aquí, escribiendo mi visión histórica de El Rugido y sonriendo después de esta tarea de rememoración que he hecho para dar vida a este artículo.

  Toda esta parafernalia creo que era para explicar por qué El Rugido es una ilusión (me voy por las ramas, pero es que quería rememorar esta parte especial de mi vida). Toda esta historia que os he contado es también la historia de un grupo de personas que se implicaron en un proyecto libre, un proyecto hecho para actuar como crisol de ideas sin servir sólo a una de ellas, un proyecto, al fin y al cabo, para dar cobijo y calor a muchas posturas diferentes, porque ahí está la auténtica riqueza y el verdadero aprendizaje, en la diversidad. 

  Así que, estimados lectores, después de haberos dado la brasa con mis batallitas y las de mi Mazo (al que he mencionado poco, para las muchas veces que ha actuado), espero que cuando nos leais (tanto en ediciones recientes como en antiguas) penséis que tenéis en vuestras manos una de nuestras mayores ilusiones y también, por qué no, una parte chiquitita de nuestro corazón.

-La Rugionaria-

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